domingo, 8 de mayo de 2011
Hay momentos en la vida donde creés que todo terminó para vos en materia de amor. Eso nunca es cierto. Creer que nunca vas a querer a otro hombre como a el anterior es como pensar que nunca más vas a tener hambre. Ya sea con la misma persona en una nueva etapa o con otra, vas a volver a sentirte tan bien o mejor que antes. O cuántas veces comiendo unos chocolates pensaste que era lo más rico que habías comido en tu vida. Y después otro día mientras comías una browies pensaste lo mismo. “Nunca más voy a encontrar otro Lucas”, dijo Juana un día. Y tenía razón. Ese "Lucas" ERA ÚNICO. No estaba clonado ni nada. Lo que no se puso a pensar era para qué quería encontrar otro igual si en realidad no tenía nada que no pudiera encontrar en otro. Claro… el amor nubla la vista y entorpece el funcionamiento del cerebro, lo que hace que veamos en la otra persona virtudes que no existen. Que con nadie vamos a hacer el amor como con el. Que nadie nos va a querer como nos quería el. Y así podríamos seguir con una lista interminable. Esto es importante tenerlo en cuenta no sólo para sentirnos mejor en caso de que el distanciamiento con esa persona sea irreversible sino también en los momentos en los que estamos intentando una reconciliación.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario